Vino, primero pura,
vestida de inocencia;
y la ame como un niño.
Luego se fue vistiendo
de no se que ropajes;
y la fui odiando,
sin saberlo.
Llego a ser una reina,
fastuosa de tesoros...
¡Qué iracunda de hiel y sin sentido!
...Más se fue desnudando.
Y yo le sonreía.
Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica.
Y apareció desnuda toda...
¡ Oh, pasión de mi vida,
poesía desnuda, mía para siempre!
Juan Ramón Jiménez España 1881 - 1958.
No hay comentarios:
Publicar un comentario